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Qué es la inteligencia emocional

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A pesar de que hace 30 años que se habla del concepto de la Inteligencia Emocional la verdad es que aun la mayoría de la población no conoce este término con claridad ni le da importancia que realmente tiene. 

Y es cierto que hay cientos de libros y artículos escritos sobre la materia pero en muchas ocasiones los autores caen el defecto profesional de utilizar palabras técnicas que dificultan la comprensión y desaniman al lector.

Por esto mi objetivo principal con este artículo es explicar con palabras muy sencillas qué es la inteligencia emocional y aportarte varios ejemplos cotidianos del día a día para que puedas darte cuenta del valor que tiene.

Comencemos con una definición sencilla:

“La inteligencia emocional la podemos expresar como la capacidad de gestionar las emociones propias y ajenas de forma inteligente, es decir, para nuestro beneficio”. 

En las formaciones traduzco la inteligencia emocional en 6 habilidades básicas:

  • Que puedas controlar y regular el estrés voluntariamente para que no dañe tu salud.
  • Que puedas elegir voluntariamente cómo actuar en cada momento en vez de reaccionar de forma automática, impulsiva o precipitada perdiendo el control.
  • Que sepas elegir voluntariamente tu forma de ver y leer las circunstancias, para que cuando sean negativas no te afecten y vivas en una montaña rusa
  • Que sepas cómo gestionar cada emoción rápidamente en vez de quedarte atrapado en ella afectando a tu humor, estado de ánimo y relaciones con los demás.
  • Que sepas cómo expresar y transmitir lo que sientes de manera adecuada en vez de guardártelo dentro y hacerte daño.
  • Qué sepas cómo ayudar e influir positivamente en la motivación y emociones de otras personas. 

Te darás cuenta que repito la palabra “voluntariamente” hasta en 3 ocasiones porque las emociones funcionan en piloto automático y si no nos damos cuenta podemos convertirnos en nuestro peor enemigo. 

Porque dicen que las emociones son como animales salvajes, si las entrenas son fiel compañeras sino se vuelven contra su dueño.

De ahí la importancia de esta magnífica cita de Lao Tse: “El que domina a los otros es fuerte pero que se domina a sí mismo es poderoso

Ejemplos de para qué sirve la inteligencia emocional

Te voy a poner varios ejemplos para que entiendas el impacto que tienen las emociones en nuestra vida. 

Y para que entiendas la enorme magnitud de las emociones, me voy a limitar en este artículo al ámbito laboral y a mi emoción favorita, el miedo, con 3 situaciones concretas.

Fíjate que si cojo solo una emoción y lo reduzco a un contexto, esto puede ser el 1% del total. 

Es decir, te podría escribir varios libros para abordar todas las situaciones que conozco donde nos influyen las emociones.

Verás que hay palabras subrayadas porque son palabras claves para entender lo que pasa dentro de nuestras cabezas y te pido que les prestes atención.

Comencemos con una breve explicación del miedo:

El miedo es una emoción que aparece cuando pensamos que no estamos preparados para afrontar una situación (el otro es más fuerte, no tenemos las capacidades ni el control, etc.)

Ante esa interpretación (negativa) aparecen las dudas sobre nosotros que nos generan esa sensación tensa de inseguridad y estrés.

En cierta manera con el miedo nos infravaloramos y automáticamente nuestra mente comienza a imaginar los posibles peligros que podrían sucedernos (el famoso “y si…). 

Con esas películas mentales que nos parecen reales como la vida misma y nos creemos a pies juntillas, nuestro cerebro comienza a liberar adrenalina que prepara nuestro cuerpo para correr, esconderse y ponerse a salvo, en definitiva, sobrevivir y recuperar la seguridad.

Hasta aquí el funcionamiento desgranado de lo que nos sucede cuando sentimos miedo. Vamos a por los ejemplos cotidianos. 

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Comienzo con el miedo al rechazo

¿Cuántas veces no aplicas un puesto de trabajo por pensar anticipadamente que no estás lo suficientemente preparado? 

¿Cuántas oportunidades que podrían cambiar tu vida para mejor dejas escapar por ese miedo encubierto que no gestionas?

Últimamente hablo con mucha gente que me dice sentirse insegura, que no se valora lo suficiente y como consecuencia evita aplicar a puestos de trabajo por miedo ser rechazados, con el consiguiente dolor que podrían sufrir.

Lo jodido es que cuantas más oportunidades dejas pasar por miedo, más se hunde tu autoestima y entras en un círculo vicioso del que cada vez es más difícil salir.

Esto suele ocurrir porque tampoco sabemos valorarnos de forma objetiva. 

Vinculamos nuestro valor a circunstancias externas (tener trabajo, el puesto que tengo, cuanto gano, logros puntuales, etc.) y no a nuestras capacidades reales de aportar valor. 

Si seguimos con este ejemplo de miedo al rechazo, imagina ahora que te has lanzado a por el puesto, aplicaste y te llaman para una entrevista.

¿Cómo te afecta ese miedo a no ser elegido en la entrevista?

El miedo genera inseguridad porque por mucho que te prepares es imposible controlarlo todo.

Si el miedo no sabemos gestionarlo se transmite hacia fuera en forma de nervios, inseguridad y en nuestra forma de expresarnos y vendernos.

¿He dicho vendernos? Date cuenta que si tú eres el primero que no se valora ¿cómo vas a ser capaz de venderte? 

Esa falta de confianza se traduce en desconfianza del reclutador y es muy probable que afecte negativamente en su decisión. 

Al final, profecía autocumplida. La película de nuestra mente se hace real, no somos elegidos y viene nuestra decepción, y lo peor, el refuerzo de la creencia de que valemos poco!

para que sirve la inteligencia emocional

Otros ejemplos de miedo al rechazo en el mundo laboral

¿Cuántas veces no hablas en una reunión por miedo a que te critiquen o desaprueben tu aportación?

¿Qué consecuencia tiene para ti el no participar ni hablar en público en las reuniones?

Normalmente y esto pasa desapercibido para la mayoría de la gente, cada vez que nos dejamos llevar por el miedo y evitamos exponernos y afrontar una situación, la consecuencia inmediata es un impacto negativo en nuestra autoestima. 

Cuantas más veces lo hacemos más hundimos esa autoestima. 

El doble impacto negativo es la percepción que se genera inconscientemente en el exterior. 

Cuando los demás ven que no participamos, suelen interpretar falta de interés, falta de valentía o simplemente falta de capacidad. 

Conclusión, una percepción negativa que afecta cuando surgen posibilidades de promoción, de aumento de salario, etc.

Otro ejemplo de miedo con un enorme impacto en tu vida

¿Cuántas veces dices que SÍ a todo el mundo menos a ti mismo?

Esta es la principal causa por la que la gente abandona y cuestiona el valor de la gestión del tiempo, inteligencia emocional . 

Piensan que gestionar el tiempo solo es planificar la agenda del día, decidir las tareas que queremos hacer pero olvidan las decisiones más importantes. 

Las que tomamos de manera impulsiva y sobre la marcha cuando comienzan las interrupciones externas, es decir, el pan nuestro de cada día. 

Porque por mucha planificación que hagamos, fallamos en anticipar las interrupciones y el cómo gestionarlas, por lo que quedan a merced de nuestro nivel de estrés y saturación mental.

Y el estrés y la fatiga mental debilitan nuestra fuerza de voluntad y nos hacen más vulnerables al entorno.

Pero el principal problema en la gestión de las interrupciones que rompen nuestros planes no es el estrés, es el miedo a la reacción negativa de la otra persona. 

Cuando nos interrumpen la primera emoción que nos asalta es la rabia porque la interrupción rompe nuestra concentración, nos genera tensión.

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Inmediatamente después, cuando atendemos la interrupción, aparece el miedo. 

El miedo a la reacción negativa de la otra persona, a hacerle daño, a que ese daño afecte a su valoración de nosotros y que finalmente esa pérdida de valoración externa nos haga daño a nosotros. 

Aunque te parezca increíble todo ese circuito se activa dentro de nosotros de manera automática. 

Y la intensidad del miedo dependerá de nuestra relación con el interlocutor, el grado de afinidad que tengamos con él y la importancia que este tenga para nosotros.

Si el que nos interrumpe es un jefe o un cliente importante no será lo mismo que me interrumpa un compañero o un proveedor externo.

En cualquier caso y para terminar, la consecuencia negativa para nosotros de ese miedo es que tendemos impulsivamente a decir que sí. 

Atendemos las peticiones de los demás y sacrificamos nuestros planes. 

Perdemos el control del tiempo y caemos en ese túnel del “no he parado en todo el día y no he hecho nada de lo que quería hacer”. 

Al final echamos el doble de horas, sacrificamos nuestra vida personal y familiar y nos quedamos con la profunda decepción de no estar viviendo la vida que queremos vivir. 

Creyendo incluso que no podemos hacer nada porque la culpa la tienen los demás…. 

No te apures, es lo que le pasa a la mayoría de la gente porque es más fácil dejarse llevar por la corriente que nadar en su contra. 

Lo bueno de estar aquí, es que todo esto tiene solución y se llama Inteligencia Emocional. Aprende a ser feliz

Si te ha gustado este artículo y quieras que siga desgranando otras emociones o situaciones por favor dímelo y lo haré encantado. 

Que tengas un gran día!

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