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Gestiona tu confianza, ¿Cómo confiar en uno mismo?

confiar en uno mismo

En este artículo exploramos en profundidad qué es la confianza, cómo confiar en uno mismo, cómo nos afecta y cómo gestionarla conscientemente para lograr un rendimiento consistente, ya sea en el contexto deportivo o profesional.

En el mundo del futbol por ejemplo, suelo escuchar con frecuencia a los profesionales de la comunicación hablar de la influencia de la confianza en el rendimiento del jugador. Suele ser habitual que los jugadores experimentan altibajos a lo largo de la temporada en función de la confianza en sí mismos. Sin embargo los mejores jugadores como Messi o Cristiano Ronaldo se diferencian del resto porque logran mantener la confianza estable a lo largo de la temporada, logrando un alto nivel de rendimiento, incluso en los partidos más decisivos (de máxima tensión). 

¿Qué es exactamente la confiar en uno mismo

Según diferentes fuentes consultadas, se define como la opinión favorable (o grado de seguridad) sobre nuestras capacidades para abordar determinadas situaciones con éxito. En otras palabras, podríamos decir que la confianza es creer que se puede hacer algo, y que lo podemos hacer bien o muy bien. Todos recordaremos en el pasado mundial de futbol el mensaje “podemos” que tantas veces aparecía en la televisión (su intención tenía☺)

¿Cómo afecta la confianza a nuestro rendimiento? 

Si tomamos como ejemplo el golf, cuando un jugador cree firmemente en sus capacidades, esta convicción le hace sentir seguro y tranquilo. La tranquilidad facilita una armoniosa coordinación cuerpo-mente que permite que el golfista ejecute los movimientos del swing de manera relajada y fluida (natural). La fluidez de movimiento hace que sus golpes sean más precisos y por lo tanto logre mejores resultados (lo mismo ocurre en el futbol!).

Al contrario, un bajo nivel de confianza genera inseguridad y tensión. La tensión afecta a la coordinación cuerpo-mente e impide la naturalidad o fluidez de los movimientos, derivando en golpes imprecisos y malos resultados.  

Esto explica que los jugadores logren mejores resultados en los entrenamientos, cuando están relajados, que en la competición, cuando la tensión está a mil por hora. 

Gestiona la confiaza

¿Cómo se fortalece o debilita la confianza? 

Comentamos anteriormente que la confianza o confiar en uno mismo es creer que podemos hacer algo bien o muy bien. Por lo tanto se trata de un pensamiento positivo sobre nuestras capacidades. Este pensamiento se construye y se refuerza en función de las actuaciones o experiencias previas. A su vez, se modifica y retroalimenta en función de los resultados que obtenemos en el momento.  

Por ejemplo, si el resultado de mi acción es bueno (marco un penalti, realizo un buen golpe, convenzo a otra persona, etc.) nuestra valoración inmediata del resultado obtenido será positiva (qué bueno soy! qué bien me ha salido! etc.) y solemos reaccionar con una celebración. Estos pensamientos generan un estado de ánimo positivo que facilita la continuidad de los buenos resultados.

Sin embargo, si el resultado obtenido es malo (es decir, desfavorable con respecto a nuestras expectativas) la valoración inmediata posterior será negativa (qué mal me ha salido, cómo ha sido posible, etc.) que se torna en un diálogo interno de autocrítica, pudiendo provocar reacciones de enfado o rabia (a cuantos tenistas vemos romper sus raquetas!!). Si los pensamientos negativos nos son gestionados, promoverán un bajo estado de ánimo que continuará derivando en malos resultados. 

¿Qué podemos hacer para gestionar o regular nuestra confianza?

1. En primer lugar construir una actitud positiva para abordar con éxito los resultados negativos

En vez de considerar que “un mal resultado es un fracaso”, es más útil adoptar uno de los  principios  básicos de  la PNL (Programación Neurolingüística) que dice: “no hay éxitos o fracasos, solo resultados de los que aprender”. Si el resultado es positivo, podemos aprender que lo hemos hecho bien, y si en cambio es negativo, podremos celebrar que tenemos una oportunidad para aprender algo nuevo y por lo tanto crecer (si uno ya lo supiera todo la vida sería aburrida!). 

Y si tras el aprendizaje, continuamos con resultados desfavorables, sabremos que aún podemos aprender más, y que como le ocurrió a Thomas Edison, cada vez estaremos más cerca del objetivo marcado! 

Y hablando de objetivos de confiar en uno mismo y expectativas, si en vez de exigirnos la perfección (un concepto teórico posible en condiciones ideales) nos pasamos a la excelencia (dar lo mejor de nosotros mismos), rebajaremos el nivel de presión al que nos sometemos y lograremos mejores resultados. Hay que ser conscientes que en la práctica hay factores fuera de nuestro control que afectan a los resultados (condiciones atmosféricas, otras personas, etc.). 

2. En segundo lugar, diseñar una crítica constructiva y objetiva para salir reforzados. 

En vez de caer en el enfado y la rabia tras un mal resultado, preparemos en frio algunas preguntas sencillas pero poderosas que nos ayuden a reflexionar constructivamente para extraer aprendizajes. En palabras de Timothy Gallwey, autor del libro The Inner Game, se trata de prestar atención al “juego interior” de nuestra mente y dirigirlo conscientemente.

Podemos hacernos preguntas tales como: ¿Cómo me sentía cuando realizaba la acción? ¿Qué me hacía sentir así?¿Qué puedo aprender de aquí? ¿Qué puedo hacer distinto la próxima vez? 

Estas preguntas nos permitirán guiar la reflexión para valorar objetivamente la acción y evitar el juicio personal destructivo (que malo soy). 

3. En tercer lugar, poner unos límites al tiempo de reflexión.

Suele ser muy útil limitar el tiempo de reflexión para evitar un desgaste excesivo y la pérdida de concentración. Con el ejemplo del golf de nuevo, tras un golpe el jugador tiene bastante tiempo para poder reflexionar mientras se desplaza por el campo hasta el siguiente golpe. Si en vez de estar todo el tiempo intentando descubrir qué ha ocurrido, limitamos la reflexión a dos minutos, evitaremos el poder dispersarnos en pensamientos negativos que alteren nuestro estado de ánimo. 

En el tenis, dónde apenas hay tiempo para reflexionar, observo con admiración a los grandes como Nadal que parecen tener perfectamente entrenado y limitado su reflexión constructiva. Esto le permite mantener la concentración en el objetivo del partido y no perder el ritmo de su juego. 

En el contexto empresarial, donde no tenemos las limitaciones del deporte, suelo recomendar realizar las reflexiones por escrito en una especie de diario de entrenamiento, que su vez nos sirve para no reprimir emociones!.   

En conclusión,

Entendiendo el funcionamiento de nuestra mente, podemos aprender a regular nuestra confianza implantando un sistema de crítica constructiva para la mejora personal ante los resultados negativos, logrando salir reforzados en vez de desgastados después de un varapalo. 

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