Cómo perder miedo al fracaso

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Cómo perder el miedo al fracaso

El pasado martes a las 19 horas tuve una sesión con un joven empresario que llevaba 6 meses con su empresa. 

6 meses de estrés, de trabajar 7 días a la semana de sol a sol, sin ver a su familia, de no poder desconectar, descansar la mente, dormir bien.

Me dijo que el domingo fue el colmo. A las 3 de la mañana se desveló y ya no pudo dormir más. 

Se sentía reventado, con más canas que nunca y había perdido toda la ilusión inicial. 

Estaba en el punto de cuestionarse si realmente le merecía la pena seguir, a pesar de estar cumpliendo su sueño de ser empresario.

A mí, que lo conozco desde hace tiempo, me preocupaba que llegará al nivel de tener un ataque de ansiedad. O mucho peor, un ataque de otra cosa que ya sabes…

Bien, tuvimos dos horas de conversación, ese martes.

A la mañana siguiente le puse un mensaje de cómo había dormido. 

Me dejó un mensaje de voz que decía lo siguiente: 

Víctor llegué a casa con otra actitud, más feliz. He dormido mucho mejor, ya no me ha pasado lo de todas las noches. Eres un mago. Estoy súper contento..

Y por mucha alegría que me dé su mensaje, no es magia, es su mente, es la tuya. 

Cuando cambiamos la forma ver la realidad, cambiamos la forma pensar, de sentir y de actuar. No es magia, es ciencia. 

Es trabajar tu actitud. 

El mundo es neutro. No hay nada bueno o malo. Somos nosotros los que interpretamos y juzgamos de forma subjetiva la realidad. 

Nuestro mundo.

Somos nosotros los que le damos un significado de bueno o malo. Y somos nosotros los que nos creamos los miedos, el estrés y todo lo demás. 

Todo está en la mente, por lo que aprender a entenderla y trabajarla te cambia la vida.

Ya sabes que lo que para ti son problemas para otros son oportunidades.

Todo depende de cómo se mire.

Así que voy a compartir contigo, lo que me transmitió este joven empresario en los 10 primeros minutos de conversación, sus miedos y cómo le dimos la vuelta. 

Que a lo mejor te interesa.

Vamos allá. 

Comenzó diciéndome lo que le preocupaban las grandes obras que estaba cogiendo. Las grandes, no las pequeñas.

Porque si algo salía mal él tendría que responder y eran cifras muy importantes.

También decía que tenía que ser enrollado con su personal pero estando en su sitio. 

Le preocupaba mucho perder a su personal y que le dejaran tirado en medio de un gran proyecto. 

O que se lo robara la competencia, con lo poco personal bueno que hay hoy en día.

Otra preocupación eran los pagos de sus clientes, porque conocía a otros empresarios que tuvieron que cerrar su empresa por la morosidad de sus clientes. 

Por otro lado estaban sus propios presupuestos. Tenía muchas dudas. ¿Los estaba haciendo bien? 

Si he conseguido este gran proyecto ¿Habré presupuestado demasiado bajo? ¿Estaré perdiendo dinero?

Luego las preocupaciones de los excesivos gastos, del poco tiempo con su familia, de llevar el peso de la casa. 

Y así fui anotando haciendo una larga lista de preocupaciones y de exigencias presionadoras (“tengo que”) hasta que hubo una donde le hice parar. 

Una especial. 

Me dijo: 

Como estoy abriéndome un hueco en el mercado, tengo que ser resolutivo, profesional, rápido, no puedo fallar. 

¿No puedes fallar?

¿Qué pasaría si fallaras?

Y ahí salió la fantasía del miedo de si fallo puedo decepcionar al cliente, puedo perderlo, se puede extender como la pólvora, dañar mi reputación, que no consiga un cliente más, que tenga que cerrar, que fracase, que sea rechazado por los empresarios de éxito que ahora conoce, que no pueda mantener a su familia, que pueda perderlo todo, etc. etc. etc. 

Una de esas películas de terror que me encanta ver con palomitas 

Así que empezamos a trabajarla. 

Y bueno, te voy a ahorrar todo ese trabajo y vamos directamente a las lecciones. 

A lo que este joven empresario aprendió que le hizo salir de allí relajado y con otra mentalidad. 

Lección nº1. Detrás del fracaso, el verdadero miedo es a lo que piensen los demás. 

Parece una tontería, pero es el miedo más grande y que más limita la vida de los seres humanos. 

Somos seres sociales. Necesitamos la seguridad de pertenecer a una manada para sobrevivir. Es nuestro instinto de protección.

Por eso nos cuesta la vida decir que NO y preferimos complacer y agradar a los demás aunque vayamos en contra de nuestra propia voluntad. 

Por eso nos aterra el rechazo en la venta, en la entrevista de trabajo, en pedir una cita a alguien que nos guste. 

Es decir, si aprendes a superar ese miedo al rechazo, de un plumazo te cargas un millón de miedos más….

Te haces más libre. Te quitas un gran peso de encima. 

Esta lección es solo entender a lo que realmente le estamos teniendo miedo.

Lección nº2. Lo importante no es fallar, fracasar, perder, etc. Lo importante no es lo que te pase. Lo REALMENTE importante es lo que DECIDAS hacer con lo que te pase. 

Esto es importantísimo. Nuestro miedo solo pone el foco en un resultado y ahí te bloquea el dolor.

Pero lo realmente determinante no es el resultado, es nuestra REACCIÓN al resultado

En el caso de este empresario. 

¿Y si tengo que llegar a cerrar la empresa? ¿Y si fracaso? ¿Qué van a pensar de mí?

Pues depende de lo que hagas. 

En nuestra cultura española, tenemos interiorizado que alguien que cierra una empresa es un fracasado. 

Pero eso es solo una visión muy corta y una creencia muy obsoleta de nuestra cultura. 

En Estados Unidos, los buenos empresarios no son los que pegan un pelotazo. 

Son los que han fracasado muchas veces pero se levantan con más fuerza y haciéndolo mejor. 

Porque para ellos: Si pierdes, no pierdas la lección.

Entonces ¿Y si tengo que llegar a cerrar la empresa?

Pues nada, te toca parar, analizar, aprender y volverte a levantar otra vez. 

Yo en 12 años he fracasado dos veces, pero como decía Thomas Edison: el fracaso no es un mal resultado, es abandonar

Lección nº3 El poder de la ACEPTACIÓN. Acepta el fallo, acepta el fracaso, acepta el perder.

Aceptar no es resignarse. Aceptar es entender que el fallo es inevitable. Y no solo inevitable. Es algo natural. Forma parte de la vida, del aprendizaje. 

Necesitamos fallar para darnos cuenta de lo que hacemos mal. Necesitamos fallar para progresar. 

Para los chinos, que les encanta copiar, el fallo no es un problema, es un tesoro. 

Para Elon Musk, lo importante no es fallar, es detectar rápido el fallo y aprender de él. 

Para él las malas empresas son las que esconden los fallos y no aprenden de ellos.

Entonces. No te digas: no puedo fallar. Eso es como decir: no puede llover. 

Acepta que el fallo forma parte del éxito. Libérate de esa presión. Permítete fallar.

Y pon toda tu energía en lo que tendrías que preparar para cuando falles. 

Para que puedas reconducir la situación rápidamente. 

Para gestionar la crítica con tranquilidad y seguridad.

Eso te dará paz. 

Quédate con esta frase: 

No se trata de huir de la tormenta. Se trata de aprender a bailar bajo la lluvia

Traducido. 

Acepta los fallos, perder clientes, fracasar. Lo importante es saber aprender de ello para levantarte y hacerte más fuerte. 

Esa es la clave. El poder lo tienes tú si sabes utilizarlo.

Así que tus miedos no son cosas malas terroríficas. Los culpables de todos tus males. 

Tus miedos son solo avisos de peligros. No son ni buenos ni malos. 

Depende de cómo los trates.

Si decides evitarlos y huir de ellos, se harán más grandes y temibles.

Si decides entenderlos y aprender de ellos, serán tus mejores aliados en la vida.



¡Que tengas un gran día!

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Víctor Pacheco Bernal
Formador especializado en gestión de emociones y equipos, con más de 15 años de experiencia directiva en varios países. Director de la Consultora Activa Talento. Profesor de habilidades directivas de varias escuelas de Negocio. Ingeniero Técnico de formación. Master MBA en Dirección y Administración de Empresas, Master Internacional en Coaching, Coach profesional certificado por la ICC y ASESCO, Trainer de PNL acreditado por la NLP International Trainers Academy (Londres).

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